El amor no existía. Solamente…

El amor no existía. Solamente
quedaba aquel regusto envilecido
y aquel sabor de espanto. Y el ceñido
silencio que brotaba lentamente.
 
Ah, muerte del amor, más deprimente
que toda muerte: labio desvalido,
párpado inútil, sienes sin latido.
En la dormida piel, el ansia ausente.
 
Y sin embargo, vuelve. Resonancia
de una impensada voz en la distancia,
presentida razón. Y en el momento
 
restalla su clamor de sangre y bronces.
Y lo trae la lluvia, como entonces
y como entonces, lo dispersa el viento.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
J.P.F.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: