Por Miedo – Amado Nervo

La dejé marcharse sola…

y, sin embargo, tenía

para evitar mi agonía

la piedad de una pistola.

 

¿Por qué no morir? -pensé-.

¿Por qué no librarme desta

tortura? ¿Ya qué me resta

después que ella se me fue?

 

Pero el resabio cristiano

me insinuó con voces graves:

¡Pobre necio, tú qué sabes!

Y paralizó mi mano.

 

Tuve miedo…, es la verdad;

miedo, sí, de ya no verla,

miedo inmenso de perderla

por toda una eternidad.

 

Y preferí, no vivir,

que no es vida la presente,

sino acabar, lentamente,

lentamente, de morir.

 

                                                                                        Por Miedo, Amado Nervo

 

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